Comía este mediodía el líder de Podemos, Pablo Iglesias, junto a su pareja y portavoz del partido en el Congreso, Irene Montero, y otras personas, en el restaurante Lalina, en los bajos del teatro de la Latina de Madrid. De repente, un ciudadano venezolano, rodeado de otros compatriotas, trata de acercarse el político, cuya opinión suele ser de tolerancia hacia el régimen de Nicolás Maduro, y le espeta:
-“En Venezuela se muere de hambre. Venezuela se muere de hambre. Los venezolanos nos morimos de hambre, que lo sepas”.
Los guardaespaldas de Iglesias inmediatamente impiden a esta persona acercarse a la mesa donde comen e intentan que se vaya, mientras se oyen sollozos de otros de los venezolanos que acompañan al que lleva la voz cantante. Además, tampoco permiten a la persona que está grabando el suceso que se acerque a la mesa.
El vídeo, subido a YouTube por Jota L POV, dura apenas 35 segundos pero muestra toda la impotencia que sienten los venezolanos ante la situación que vive su país.
Pablo Iglesias ni se gira y su novia ríe.
domingo, 23 de julio de 2017
El Periódico / Barcelona Sábado, 22/07/2017 El periodista y escritor Gregorio Morán. / CESC GIRALT El artículo semanal que publica en 'La Vanguardia' el periodista y escritor Gregorio Morán (Oviedo, 1947) bajo el epígrafe 'Sabatinas Intempestivas' no ha sido publicado este sábado. Pese a no haber visto la luz en el rotativo barcelonés, el texto retirado, titulado 'Los medios del Movimiento Nacional', ha circulado por las redes sociales. Este es el artículo íntegro:
Los medios del Movimiento Nacional No estaba entre mis intenciones escribir sobre la situación en Cataluña. Imaginaba que un lector habitual estaría ya saturado y poco se podía añadir a lo ya dicho. Cambié de opinión a partir de varios artículos que me han conmovido y que parecen exigir cierto grado de compromiso. Basta citar los de Màrius Carol, de Xavier Vidal-Folch y el sensible y rotundo de Isabel Coixet. No podemos callar aunque estemos en pleno agobio veraniego y tengamos la sensación de que vivimos entre camellos pero sin ninguna experiencia de beduinos. Los artículos son un llamamiento a la responsabilidad y dejan una agridulce sensación de que estamos en un callejón de difícil salida a la que nos han llevado los talibanes que nos gobiernan y sus jaleadores, ¡que no supimos desenmascarar a tiempo! Conozco a Màrius Carol desde hace años; fuimos amigos durante algún tiempo y luego dejamos de serlo. Punto. Me es indiferente que sea el director de este periódico, porque a lo que voy es a que su artículo del sábado –“Turbulencias”- me conmovió y al tiempo me lleno de zozobra. “Cuesta entender lo que está pasando, dice…Quedan días y veremos más cosas que no sorprenderán al mundo, pero sí que nos dejarán sin palabras a los catalanes”. No es una amenaza sino un desconsuelo que pretende aliviar una cita del socorrido Gaziel, que acaba en una frase inexorable: “El separatismo es una ilusión morbosa que encubre una absoluta impotencia”. Escrito todo esto por quien tiene muchas razones para conocer la situación mejor que yo, no deja de inquietar y de obligarnos a postergar otros textos para asumir lo que se nos viene encima. Cuando el tiempo pase, nadie querrá asumir nada, y repetirán, como en antiguas épocas, “ yo era un disidente al que nadie quería hacer caso”. Los “nadies” en Cataluña se cuentan por miles y kilos de desvergüenza. Como en el resto de España, más o menos. Los muchachos de la CUP, más ignorantes que jóvenes, han cometido una patochada que les define. Un cartel de Franco para desprestigiar a quienes rechazan el referéndum. No hay dictador en la historia de España que haya convocado tantos referéndums como Franco y con un avasallador parecido con este en cuanto a las manipulaciones. Entre el pasado sábado y éste ha ocurrido algo sumamente grave, dentro de las diversas gravedades de un proceso condenado al fracaso. No como dicen los fantasmas llamándolo “choque de trenes” sino a la ruptura brutal de la sociedad civil ¡No seamos petulantes, aquí no se trata de un choque de trenes, sino del enfrentamiento entre un expreso antiguo y apolillado, frente a un tranvía conducido por reclutas del servicio de transportes! Humildad por favor, abandonemos de una maldita vez el pujolismo de los delincuentes de altura y admitamos que somos un tranvía con aspiraciones de tren bala japonés. Ahora bien, el cese de Albert Batlle como jefe de los mossos d'Esquadra y su sustitución por el delincuente legal, Joaquin Forn, –podría llamarse así a aquel que rompe la legalidad cuando le peta en función de sus intereses políticos-. Lo hizo en los Juegos Olímpicos del 92; la pitada al Rey; la campaña “Freedom for Catalunya”…Es decir, que a partir de ahora, quien controlará los Mossos d'Esquadra es un tipo dentro de toda sospecha, que no cumplirá la legalidad que no le exijan los ilegales. No quisiera incluir aquí su amplio currículo como talibán de la barretina. Estamos en manos de un personal que bordea la ley, y que lo hace con el ánimo de no sólo de incumplirla, sino de imponer la suya, que no es otra que ir a la ruptura y provocar un conflicto no sólo cívico sino violento. Necesitan algún muerto que sirva de símbolo a la asonada. En ocasiones pienso que estamos rememorando las guerras carlistas a los que son tan agradecidos gran parte de estos fanáticos del enfrentamiento. “Un muerto salvaría a Cataluña”, es el lema escondido entre los conspiradores de esta farsa. Baste decir que Artur Mas confiesa a los suyos que llegará el momento oportuno de ocupar los edificios estratégicos de Barcelona. Seamos serios, con un líder de mando único como Joaquín Forn, eso obligaría a situaciones sin salida y de alto riesgo para vidas y haciendas, no sólo para la ciudadanía pastueña que ve el panorama como si no fuera con ellos. Nunca se hizo tan evidente, desde los tiempos del franquismo, el dilema de estar con el poder o contra el poder. Y aquí entramos los plumillas. Los fondos destinados a diarios como 'Ara', 'Punt Diari', TV3, que superan Canal Sur de Andalucía o el canal de Madrid, que ya es decir, cantidades de todos modos exorbitantes que pagamos todos los ciudadanos, desde Cádiz a Girona, y donde sobreviven 7 directivos de TV3 con salarios superiores a los 100.000 euros, podrán parecer una nadería frente a las estafas reiteradas del PP, pero describen un paisaje. Cobrando eso, ¡cómo no voy a ser independentista! ¡Qué simples somos cuando decimos que esos medios no los ve ni los lee nadie! Se equivocan y por eso estamos donde estamos. El columnistatertuliano podrá ser despreciado, y lo merece, pero crea opinión. En muchos casos es su única fuente de información. Son los Jiménez Losantos del Movimiento Nacional catalán. ¿Acaso el viejo “Arriba” del franquismo, o 'Pueblo', o las agencias gubernamentales las leía alguien? Pero estaban ahí, presentes, supurando la bilis contra el enemigo. Ayer como hoy. Son una especie de diarios virtuales, anónimos, a los que los idiotas echan una ojeada que les basta para saber por dónde va la cosa. Perdónenme que eche mano de la memoria, mi pariente más querida. ¿Se acuerdan del exilio de Joan Manuel Serrat en México durante el franquismo? ¿Qué cosas venenosas no se dijeron y tanto en los medios de Barcelona como en los de toda España? ¿Quieren que les haga un repaso de las cartas al director en la prensa catalana? Por cierto, que entonces esa bazofia se firmaba; ahora los canallas son anónimos. Mi viejo amigo el nacionalista vasco Iñaki Anasagasti inventó el feliz término de la “Brunete mediática” para designar ese macizo de la raza castizo de la pluma y la palabra, que embiste contra todo lo que ni le gusta ni entiende. Habría que recuperar ahora los Nuevos Medios del Movimiento Nacional catalán. Te crujen por una disidencia, por una opinión que no sea la de las instituciones corruptas de la Generalitat. ¿Se han fijado en el interés reiterativo en las fotos de Pujol hecho un pimpollo, como si apenas hubiera salido del juzgado o de la Generalitat? Un intocable. Casi siciliano, entre Toto Riina y Berlusconi. Se ha iniciado su recuperación. Los edecanes de antaño reivindican al Padrino. “¡Hizo tanto por nosotros!” Tanto, tanto que se convirtieron en una familia de comisionistas. Nos vamos al carajo, señoras y caballeros, pero la diferencia entre Patria y Patrimonio se mantendrá intacta. Es lo que suele ocurrir con este tipo de contrarrevoluciones pletóricas de banderas, que siempre están pensando en el mañana. El presente siempre queda para los sicarios y los tontos inútiles
Podemos en lugar de trabajar en el congreso se dedican al espectáculo, pero la verdad es que sin gobernar ya tienen mas que suficiente material para su propio tramabús para sus bonitos desplazamientos. Sin quitar los que ya están también podemos habilitar un hueco para:
De conductor, Nicolás Maduro (más adecuado. Podrido).
A su lado, titiritero Pablín luciendo su lema: ¡¡Qué envidia de Venezuela!!
Vayan distribuyendo: Monedero (Adecuado apellido) que echó a correr a pagar los 200 mil euros que nos robaba.
Espinar, el estudiante de 21 años sin ingresos que se compró y vendió un piso de protección y ya sabemos que papá es un chico de las Black de tal palo tal astilla y que se pasa los boicots por el forro.
La senadora vasca que vivía en un piso de alquiler social y la echaron por no pagar el alquiler.
Al sinvergüenza de Echenique a cuyo trabajador ni le hizo contrato ni lo tenía afiliado a la S.Social.
También hay que poner al matón (de embarazadas) Bódalo, faltaría más, no caben paredes para tanto sinvergüenza
Mas posibles decoraciones de dicho tramabús: Especial para transportar a Espinar:
Catalunya tiene hoy por hoy los impuestos mas altos del mundo y practica la ingeniería fiscal con 14 tipos de impuestos pero no sirve de nada pues la deuda es de 60.000 millones de euros, es decir gasta mucho mas de lo que ingresa y desde luego no adapta los gastos.
La patronal Foment se pronuncia sobre el nuevo impuesto y la alta fiscalidad de Cataluña:
Foment del Treball ha lamentado la entrada en vigor del nuevo impuesto sobre las bebidas azucaradas en Cataluña y ha advertido de que este tributo, en su opinión "injustificado", no hace más que agravar la alta fiscalidad que soportan las familias y empresas catalanas, la más alta del país.
La patronal considera que este impuesto "no favorecerá los cambios en los hábitos de consumo" de la gente, tal y como defiende el gobierno catalán, sino que su finalidad es "esencialmente recaudatoria, bajo una apariencia parafiscal".
"Este tributo será soportado por el consumidor, tanto si tiene buenos hábitos alimenticios como si no", asegura la entidad que preside Joaquim Gay de Montellà, que reitera su preocupación por lo que considera "una creatividad desbordada en el diseño de nuevos impuestos" por parte de las diferentes administraciones.
Total que el diezmo medieval nos parecerá poco en comparación a lo que le espera a la Catalunya independiente y aislada de España y Europa.
Y especialmente en Cataluña, comunidad que soporta una fiscalidad para familias y empresas absolutamente desaforada en el contexto español", remarca Foment, que recuerda que esta comunidad dispone de un total de catorce impuestos propios, cifra que "supera con creces" la media de tributos propios aprobados por el resto de regiones.
En este contexto, la principal patronal catalana pide que se reviertan los aumentos impositivos que ha sufrido la ciudadanía de Cataluña y que no se continúe con la inercia de crear sucesivamente nuevos impuestos.
Pero antes es necesario un referendum vinculante previo y 'pactado' en toda España para quitar competencias a las autonomías y por consiguiente reducir las plebendas de esos pequeños reinos de taifas que es en lo que se han convertido.
La disputa territorial en España sigue su propio camino. El Estado autonómico validado por la Constitución Española de 1978 ha provocado que las administraciones regionales hayan ido ganando poder y margen de maniobra. La descentralización de poder no ha dejado de crecer. Actualmente las empresas sufren un calvario de legislaciones, algunas en contradicción que impiden la ligereza necesaria para montar una empresa en 12 horas como en Canadá, lo cuál redundaría en mas empleo. Sin hablar de la lacra de los impuestos, multas, taxas, necesarios para que estas agrupaciones elefantísticas de funcionarios, embajadas, viajes de promoción e invención de nuevos paises.
¿Hay que seguir por ahí, o es necesaria una marcha atrás? Llevamos mucho tiempo hablando de la cuestión catalana, y cada cierto tiempo aparece una encuesta para saber en qué cifras se movería un hipotético referéndum. ¿Y si se le preguntase a los españoles sobre el reparto de poderes entre las administraciones? Elegimos democráticamente a nuestros representantes estatales, autonómicos y locales, pero, ¿quiénes queremos que tengan más poder de decisión? Es extraño que no se haya planteado este tema pero claro es como querer cortar el tronco de un árbol desde una de sus ramas. Se puede debatir 'solo' lo que interesa a unos pocos, ya que abrimos el melón, hagámoslo con sentido común para crear un país mas moderno y mas democrático. Uno de los problemas principales que se han señalado es la duplicidad de cargos que hay por existir distintas capas en la administración pública. Si hay una función desempeñada por un funcionario del Estado, no debería ser necesario que haya otra haciendo lo mismo trabajando para una comunidad. ¿No hay suficientes cosas por hacer, o efectivamente sobran funcionarios afínes a determinadas ideas y tenemos que mantenerlos para asegurar votos? El inflar la cantidad de funcionarios no deja de ser algo que haga sospechar por indicios de corrupción, especialmente en cargos que sean asignados a dedo por los políticos. La cantidad de tramas urbanísticas que se han descubierto en un sinfín de municipios españoles ya debería de tenernos alerta. El Estado se reserva ciertas competencias de manera exclusiva, como puede ser el ejército o la convocatoria de un referéndum. Por mucho que en Cataluña se reclame como un derecho civil y democrático, el Estado debe acceder a concederlo, porque así lo específica la Constitución. Los defensores de una recentralización opinan que se está corriendo el grave riesgo de que los españoles acaben siendo distintos entre sí en obligaciones y en derechos, si es que no lo son ya. Por ejemplo, por las diferencias tributarias. Hace unos días se han visto las notables diferencias al pagar el impuesto de Sucesiones según donde se viva. Eso explica que las renuncias a las herencias sean mucho más numerosas en Asturias (16% en 2016) que en Galicia (7,5%). Sucesiones es sólo un ejemplo de cómo puede funcionar la recaudación dependiendo del lugar de residencia, porque cada comunidad tiene potestad para aplicar medidas tributarias particulares, como una tasa medioambiental, por ejemplo. Y, por otra parte, están las consideraciones especiales otorgadas a País Vasco y Navarra, que derivan en una relación distinta con el Estado, pero que, esas sí, están incluidas en la Constitución. La educación es otra parcela donde se ha avanzado, hasta provocar que no todos los alumnos españoles estudien lo mismo. Ni los programas de estudio coinciden plenamente, y los libros tampoco lo son necesariamente. ¿Es lógico que haya diferencias educativas entre los diferentes territorios? Las competencias sanitarias transferidas a las comunidades provocan que la atención a un paciente también pueda variar. Por ejemplo, las listas de espera, o la capacidad de los profesionales para tratar en los hospitales públicos a los inmigrantes sin papeles, una de las cuestiones que más quebraderos de cabeza dan a las administraciones. Los defensores de la descentralización creen que se debe ir más allá. Es decir, que la atención al ciudadano debe ser mucho más cercana, y por eso piensan que los ayuntamientos han de manejar una parte mucho más importante del presupuesto total, deben recibir más competencias aún. Las dudas pueden surgir en cuanto a que, si las corporaciones locales deciden sobre muchas más cosas, deberán recaudar un mayor porcentaje de los impuestos. ¿No podría tumbar eso el concepto de solidaridad entre territorios? No sería quizás mas democrático someterse a ese Referendum sobre competencias y consecuentemente gastos innecesarios y luego en caso de que todos estemos de acuerdo en aumentar las competencias el siguiente para ver que pasa con la secesión de unos cuantos manipuladores.
Josep Bou detalla las actuaciones que va a llevar a cabo su plataforma frente al secesionismo y lo que cree que debe hacer el Gobierno para garantizar la unidad de España.
Empresaris de Catalunya ha realizado una charla-coloquio en Berga (Barcelona) para alertar sobre las consecuencias del procés, entre las que, por ejemplo, está la fuga de empresas. En el primer semestre de 2016 ya se han ido de Cataluña 490 empresas, un 40% más que el año anterior.
El coloquio tuvo lugar a las 7 de la tarde, en el Hotel Berga Park, y participaron Josep Bou, presidente de esta organización empresarial contraria a la secesión que agrupa a más de 400 directivos y empresarios catalanes, y Carlos Rivadulla, su vicepresidente.
La plataforma defenderá en este municipio, epicentro de la desobediencia separatista, "la ley, la estabilidad y la unidad de mercado "como marcos idóneos para el crecimiento de Berga y Cataluña, en contraposición a la ruptura, la protesta y la insumisión gratuita".
Josep Bou, que el pasado octubre ya advirtió en GACETA.es de que "Carles Puigdemont miente y está escondiendo los efectos del procés", avanza en este diario las actuaciones que va a organizar su plataforma de aquí al próximo septiembre, cuando el president catalán pretende celebrar el referéndum separatista, y revela lo que para Empresaris de Catalunya debe hacer el Gobierno para garantizar la unidad de España.
-¿Cómo pretenden combatir el separatismo?
Vamos a realizar 20 actos en poblaciones simbólicas en Cataluña, como Ripoll, (llamada la cuna de Cataluña), Vic, Manresa, Mataró, Badalona o Berga, para alertar a nivel empresarial y económico sobre las consecuencias que puede llegar a tener el procés o la hipotética secesión de Cataluña. Esa es nuestra estrategia hasta el próximo septiembre. Este martes celebraremos una de estas charla-coloquio en Berga.
-En el epicentro de la desobediencia separatista...
No pretendemos provocar a nadie y quizás a muchos quizás no agraden allí nuestras palabras, pero vale la pena que nos escuchen. De hecho, abriremos un coloquio para comentar ya que desde la Generalitat se dicen una serie de cosas que muchas veces son falaces. Más que mentir dicen medias verdades u ocultan cosas, y quienes lo escuchan perciben una idea equivocada de la situación económica y política de Cataluña. Los empresarios de la zona no están de acuerdo con lo que predica ni con lo que quiere realizar el presidente de la Generalitat. Vamos a defender la seguridad política, la estabilidad y la unidad de mercado como marcos idóneos para el crecimiento, en contraposición con la ruptura, la protesta y la insumisión. Como siempre hablaremos de economía, pero la economía en Cataluña desde 2012 está totalmente interconectada con la política porque las gestiones políticas están creando una inseguridad jurídica que pude perjudicar a la economía. El camino de aquí a septiembre va a ser muy duro. Veremos cosas que nos desagraden, como que se salten la legalidad, una barbaridad absoluta para nosotros, para más de la mitad de los catalanes, la gran mayoría del resto de España y Europa. Eso es lo que vamos a explicar. Y también esa inestabilidad política y los pasos que se van dando que nosotros nos preocupan como empresarios. La base económica de la nación es una empresa y sus trabajadores y eso puede quedar afectado.
-¿También la imagen de Cataluña? ¿Se avergüenza de la que están proyectando los separatistas? Por ejemplo, recientemente Puigdemont ha acusado al Estado de negligente frente al Rey, Antonio Baños de la CUP ha rebajado al Monarca a ‘cajero de Lidl’, y el diputado de Junts pel Sí Eduardo Reyes ha tachado al Tribunal Constitucional de “indecente” y ha remarcado que no hay revolución que no se haga sin desobedecer. Hasta exigen a los Mossos que desobedezcan ¿Cómo se digiere esto?
Es bastante vergonzoso. Si Baños y Reyes piensan que con este relato van a obtener más votos, se equivocan. Sólo alimentan a los suyos, a los que les interesa escuchar cosas desorbitadas.
Lo que nos preocupa realmente es que el máximo responsable del Estado español en Cataluña, Carles Puigdemont, actúe de esta manera y haga este ridículo espantoso. Los catalanes nunca hemos sido así. Nunca. Es igual que hablemos de la Alta o Baja Edad Media. Al Rey siempre se le ha tratado siempre bien. Lo que ahora está pasando con Puigdemont es penoso. Se está haciendo un ridículo espantoso y cuando lo hace, lo hacemos todos nosotros, y ha habido quejas de gerundenses a los que les ha desagradado ese estilo chabacano. Queremos que el Rey venga a Cataluña, pero si cuando viene le atizamos, ¿qué clase de cortesía tenemos? ¿Qué clase de personas somos? ¿Tanto hemos cambiado los catalanes? Es penoso que aprovechara aquel acto en el que se premiaba al empresariado para atizarle de aquella manera sabiendo que el Rey jamás iba a contestar porque no puede ponerse a su altura. La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, sí podía haber contestado porque Puigdemont soltó falacias, y cosas inconcretas, pero prefirió morderse la lengua.
-¿El separatismo se está quitando la careta?
Sí. En el fondo todo esto lleva a que el nacionalismo se vaya colocando en su lugar, se esté sacando la careta, y vaya calando entre los catalanes que si Cataluña sale de España esto será un desastre. Desde luego, con estas actuaciones no se llega a ningún sitio. A Francia la tenemos enojada, pero es que ahora también se ha enfadado Mónaco y Andorra, y el Gobierno español está pidiendo disculpas constantemente por el ridículo que hace Puigdemont.
-Recientemente se ha conocido el gasto en viajes al extranjero de Carles Puigdemont y de su predecesor en el cargo, Artur Mas. ¿Internacionalizar el procés es el último cartucho de los independentistas?
Saben que sólo tienen un camino para el triunfo. En España con el Estado de Derecho no van a conseguir jamás nada. Nunca. Eso lo saben perfectamente. Y también, que si se saltan la legalidad, Europa les suspendería al día siguiente. Internacionalizar el problema es la única solución que tienen. Por eso, están invirtiendo cantidades, que tampoco son muy grandes, pero que se podrían invertir en otras cuestiones muy importantes. En Barcelona tenemos a miles de niños en barracones como escuelas, pero en vez de paliar esta situación lo destinan al ‘procés’ porque saben que si son capaces de explicar bien el relato y en alguna embajada o consulado consiguen convencer a alguien, en un momento dado podría ser que algún país europeo empezara a inquietarse, a preguntar y a inmiscuirse en los problemas internos de España. Eso sí que sería grave de verdad. El Gobierno de la nación tiene que impedir en todo momento, tal y como hizo con ETA, que nadie se meta en la gobernabilidad de nuestro país. Este nuevo Gobierno tiene que ponerse a trabajar, pero a trabajar en firme y, desde luego, en los estamentos internacionales y en las cancillerías internacionales cada vez que haya un pique tiene que replicar. Cada vez que los separatistas cuenten cosas falaces, hay que dar argumentos contundentes y desmontar la historia que emplean, como lo del 'maltrato de España a Cataluña' que venden… Todo esto hay que explicarlo porque no lo saben. Precisamente, si hay algo que admirar de los nacionalistas es que son muy trabajadores y Madrid hasta ahora ha ido lento. En la mano de Sáenz de Santamaría está ahora dirigir y llevar al nacionalismo al pacto y al control dentro de España.
-¿Y en Empresaris de Catalunya qué esperan del nuevo Gobierno? ¿Temen que haya continuidad y sólo se responda con la abogacía del Estado frente a las provocaciones del separatismo?
El Gobierno tiene que seguir dos caminos: Uno, aplicar la ley y hacer respetar las leyes. Ese camino es innegociable. Otra cosa es que se siga el segundo, que hasta ahora no se ha utilizado, que es el del diálogo. Estamos esperanzados en que Sáenz de Santamaría viaje a Barcelona y desde la Generalitat, a Madrid, empiecen a hablar y se lleguen a acuerdos y pactos, evidentemente dentro del marco legal. Sabemos que Sáenz de Santamaría es la plenipotenciaria y que el presidente del Gobierno le ha dado el encargo de negociar con los nacionalistas y tenemos mucha esperanza en que las cosas cambien.
El 38% de los ciudadanos de Cataluña se siente tan catalán como español. Éste es uno de los principales datos de una encuesta realizada por el Centro de Estudios de Opinión (CEO, el CIS catalán), que realizó tras la cuestión de confianza a la que se sometió Carles Puigdemont el pasado 28 de septiembre.
Además de preguntar sobre el debate parlamentario de esa iniciativa, el CEO incluyó la pregunta de con qué frase se siente más identificado. En la anterior encuesta de hace tan sólo 3 meses, el porcentaje de los que se sentían tan catalanes como españoles era del 34,5%. Los partidarios de esta opción, pues, han subido 3,5 puntos a pesar de la intensa propaganda de septiembre, con la Diada del 11S y el debate de la cuestión de confianza, además de los procesamientos de dirigentes soberanistas. También aumentó el sentimiento de los que se consideran más españoles que catalanes, que pasa del 5,3 al 5,9% y los que se sienten sólo españoles, que pasa del 3,9 al 5,8%.
Formación de un castell durante la manifetación de la Diada de 2016. (EFE)
Por el contrario, los que se sienten sólo catalanes bajan del 28,5 al 22,8% , casi seis puntos menos. Y los que se sienten más catalanes que españoles bajan también del 23,5 al 22,1%.
El CEO también introdujo una pregunta de intención de voto sobre elecciones al Parlamento de Cataluña y también hay sorpresa: el 31,5% votaría por Junts pel Sí, la coalición formada por ERC y Convergència que ya ganó las anteriores elecciones, aunque sin mayoría absoluta. Pero como segunda fuerza se sitúa Catalunya Sí Que Es Pot (CSQEP), la plataforma integrada por ICV, Podemos y Guanyem, a quien votaría el 10,3%. La tercera posición es para el PSC, con el 7,8% de intención de voto. La cuarta fuerza es Ciutadans, con un 6,4%, el partido que quedó en segundo lugar en las últimas autonómicas. A continuación, se sitúa la CUP, con el 3,1% y, por último, el PP, con el 2,3%. Hay también un 17,3% de indecisos. ¿Quién pagará todos los platos rotos cuando la fiesta se haya acabado?