Puerta fría




El escalofriante aullido de un viejo lobo


hace que me paralice en mi habitación.


no consigo descifrar mi rostro


contra la oscuridad de la ventana.



Por fin llega la noche de luna llena tan esperada, los rayos líquidos del satélite gris se filtran como el agua en una cesta de mimbre, entre los resquicios de las ventanas semicerradas, la oscuridad de la habitación me invade, el silencio nocturno roto por esas espadas brillantes va tomando el control o quizás la ausencia del mio. Suena el timbre de la puerta.


En el quicio de la misma una figura femenina con una capa negra y un lazo de terciopelo.


-Hola, soy de la compañía de la luz.


-Pase la estaba esperando.


-¿Entonces le han llamado previamente de Endesa para indicarle mi visita?


-No, no, le estaba esperando porque aquí yo tengo muy poca luz y quería mas.


Ah! Muy bien ¿entonces quieres cambiarte de compañía?


-Bueno, no es que sea cambiar, es que antes no tenía.


-Tranquilo aquí tengo los papeles.


-Vaya si que vienes preparada, ¿tanto se nota que quiero compañía de la luz?


-¿Nos sentamos en algún sitio para empezar los trámites? Buff que calor ¿tienes algún sitio para dejar la capa?


Una vez dobló cuidadosamente la capa, las curiosas formas femeninas ejercieron su misión y mientras extendía los papeles que parecían ser necesarios para celebrar la ansiada ceremonia, interrumpí la lectura de un interminable contrato, no pude resistir y le pedí un adelanto de luz.


-¿Como que un adelanto de luz? ¿Ha de ser precisamente ahora?


-¿Cuando si no? Ahora mismo, ya que voy a comprometerme con mi firma quiero saber que tipo de luz voy a obtener.


-¿?


Acerqué mis labios a su boca y la besé, no se produjo el milagro que esperaba y no me llené de luz como estaba estipulado, mas bien sucedió algo imprevisto, ella dio un respingo y se hechó rapidamente hacia atrás.


-¿Pero se puede saber que haces?


-Vamos a ver, ¿tu no eres la compañía de la luz, esa que tanto necesito?


-No, no, no, yo soy DE la compañía de la luz, no soy TÚ compañía de luz, digamos que soy una pequeña parte de esa compañía que tanto añoras. Hemos tenido una pequeña confusión.....


Al día siguiente, no se porqué motivo aparecí en el suelo, las sábanas de mi cama parecían como quemadas, un fuerte olor a resistencia eléctrica me acompañaba y al ir a mirarme al espejo mi pelo estaba totalmente enhiesto como un puerco espín, en el pecho tenía manchas de carmín. Estaba extenuado y no podía acordarme de nada excepto del ruido de zumbidos eléctricos en medio de la noche.

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