Los valientes CDR

-¡Abre! ¡Eh ...vamos sabemos que estas ahí! ¡Abre!
-¿Hugh? ¿Qué?
-¡Vamos, abre de una vez!
-¿Qué? ¡Esperen! ¿Quién está ahí?
-¡Venga, abre! ¡Vamos, que no tenemos todo el día!
-¿Quién es?
-Vamos, Gerard ...deprisa
-Jordi, ¿es tu voz? ¿Estás ahí? ¿Jordi?
¡¿Gerard, abrirás de una puta vez?!
-Ya voy, ya voy. Estaba durmiendo ...¡esperad! Dios mio son las tres y media ... ¡Ya voy esperad un momento!
Entra una docena de hombres
-Por el amor de Deu, Gerard ¿eres sordo?
-Estaba durmiendo. Son las tres y media. ¿Qué ocurre?
-Te necesitamos. Vístete
-¿Qué?
-Vamos, Gerard. No tenemos toda la noche
-Pero, ¿qué es esto?
-Vamos, muévete.
-Moverme, ¿dónde? Jordo son las tres y media de la madrugada
-Está bien, espabílate
-¿Qué ocurre?
-No te hagas el ignorante
-¿Quién se está haciendo el ignorante? Estaba durmiendo a pierna suelta. ¿Qué os creéís que estaba haciendo a las tres y media de la madrugada ...bailar?
-Necesitamos a todos los hombres aprovechables
-¿Para qué?
-¿Qué pasa contigo Gerard?¿Dónde estabas que no sabes lo que está ocurriendo?
-¿De que estáis hablando?
-Del Comité de la República. 
-¿Qué?
-Del Comité de la República. Pero con un plan concreto esta vez.
-Estoy en calzoncillos y hace frío. ¿Quiere por favor alguien explicarme por qué estáis aquí?
-Digamos que necesitamos toda la ayuda que podamos encontrar. Y ahora vístete. ¡Deprisa!
-Está bien ya me visto ...¿Me podéis dar mas detalles por favor?
-Han descubierto al facha que quita los lazos amarillos. Dos mujeres le vieron entrando en el parque.
-¿Qué facha?
-Gerard, no es momento para charlas
-Pero, ¿quién está charlando?¿De qué facha me habláis? Venís aquí a importunarme....estaba durmiendo placidamente.
-El que quitó los lazos de Jordi, el que descolgó la pancarta de Oriol, el que descolgó una estelada, el maniaco, el estrangulador de lazos amarillos.
-¿Qué maníaco?¿Qué estrangulador? 
-El mismo que borró la pintada de Quim y que descolgó el solo la estelada de Quico, con una caña de pescar.
-¿Quico el vigilante nocturno?
-El mismo. se quedó azul al ver como la estelada bajaba silenciosamente, aparentemente sola. Se le había helado la saliva en los labios de rabia contenida.










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